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El rey belga rechaza la dimisión de De Wever y reclama un acuerdo presupuestario
El primer ministro deberá volver a reunirse con Felipe el 16 de noviembre, tras diez días para desbloquear las conversaciones.
Publicado: 6 de noviembre de 2026, 16:01
El rey Felipe de Bélgica rechazó este viernes 6 de noviembre la dimisión del primer ministro, Bart de Wever, y le pidió que retome las negociaciones presupuestarias. El monarca le ha dado hasta el 16 de noviembre para tratar de alcanzar un acuerdo, fecha en la que volverán a reunirse para evaluar los avances.
De Wever, dirigente de la nacionalista flamenca Nueva Alianza Flamenca (N-VA), presentó su renuncia el lunes, después de que las conversaciones de la coalición se prolongaran hasta las tres de la madrugada del fin de semana sin que los partidos alcanzaran un compromiso sobre las cuentas de 2027. El Palacio Real comunicó la decisión del rey tras la audiencia con el primer ministro y después de que Felipe mantuviera durante la semana una ronda de contactos con los líderes de las cinco formaciones que integran el Gobierno.
Según la Casa Real, los partidos consideran que las negociaciones pueden reanudarse pronto y se han comprometido a hacer concesiones. También han expresado su determinación de acordar una trayectoria presupuestaria sólida para los próximos tres años. El rey les trasladó la necesidad de equilibrar la cohesión social y el crecimiento económico.
La coalición, conocida como Arizona, está formada por la N-VA, el Movimiento Reformador (MR), de orientación liberal y francófona; el centrista francófono Les Engagés; el Partido Demócrata Cristiano y Flamenco (CD&V), y el socialdemócrata flamenco Vooruit. La Constitución belga exige que el Gobierno represente por igual a las comunidades flamenca y francófona.
El cómo y el dónde hacer los recortes necesarios para alcanzar el ajuste de hasta 10.000 millones de euros previsto hasta 2029 dividían a los partidos. Entre las propuestas debatidas figuraron subir un punto el IVA, una opción vetada por el MR; recortar el gasto sanitario, bloqueado por Vooruit, y congelar la indexación de salarios y otras prestaciones sociales, sin que esta última iniciativa prosperase. Algunos partidos plantearon limitar el ajuste a 8.000 millones, pero De Wever lo rechazó aludiendo al riesgo de que Bélgica sufriera una rebaja de su calificación crediticia.
El país tiene una deuda pública estimada en 735.000 millones de euros, superior al 110 % del producto interior bruto, y un déficit del 5,1 %. La deuda supera el límite del 60 % establecido por la Unión Europea. En las últimas semanas se han registrado huelgas en distintos sectores y un repunte de la tensión social, en un contexto de debate sobre los recortes.
Si no se alcanza un acuerdo sobre el presupuesto de 2027, Bélgica recurrirá al sistema de asignaciones mensuales provisionales, al menos durante los primeros meses del año. El mecanismo permite utilizar cada mes una doceava parte de las partidas presupuestadas el año anterior y ya se aplicó durante el ejercicio actual. De Wever advirtió ante el Parlamento que esa salida supondría un fracaso para el Gobierno. El líder de Les Engagés y ministro de Exteriores, Maxime Prévot, se ha mostrado dispuesto a volver a negociar y ha defendido la necesidad de aprobar cuanto antes un presupuesto justo y creíble. Desde la oposición, el socialdemócrata francófono Paul Magnet pidió un cambio de rumbo, mientras que la presidenta de DéFI, Sophie Rohonyi, reprochó a los partidos de la coalición que haya hecho falta la intervención del rey para que se comprometan a asumir sus responsabilidades y llegar a acuerdos.
De Wever, dirigente de la nacionalista flamenca Nueva Alianza Flamenca (N-VA), presentó su renuncia el lunes, después de que las conversaciones de la coalición se prolongaran hasta las tres de la madrugada del fin de semana sin que los partidos alcanzaran un compromiso sobre las cuentas de 2027. El Palacio Real comunicó la decisión del rey tras la audiencia con el primer ministro y después de que Felipe mantuviera durante la semana una ronda de contactos con los líderes de las cinco formaciones que integran el Gobierno.
Según la Casa Real, los partidos consideran que las negociaciones pueden reanudarse pronto y se han comprometido a hacer concesiones. También han expresado su determinación de acordar una trayectoria presupuestaria sólida para los próximos tres años. El rey les trasladó la necesidad de equilibrar la cohesión social y el crecimiento económico.
La coalición, conocida como Arizona, está formada por la N-VA, el Movimiento Reformador (MR), de orientación liberal y francófona; el centrista francófono Les Engagés; el Partido Demócrata Cristiano y Flamenco (CD&V), y el socialdemócrata flamenco Vooruit. La Constitución belga exige que el Gobierno represente por igual a las comunidades flamenca y francófona.
El cómo y el dónde hacer los recortes necesarios para alcanzar el ajuste de hasta 10.000 millones de euros previsto hasta 2029 dividían a los partidos. Entre las propuestas debatidas figuraron subir un punto el IVA, una opción vetada por el MR; recortar el gasto sanitario, bloqueado por Vooruit, y congelar la indexación de salarios y otras prestaciones sociales, sin que esta última iniciativa prosperase. Algunos partidos plantearon limitar el ajuste a 8.000 millones, pero De Wever lo rechazó aludiendo al riesgo de que Bélgica sufriera una rebaja de su calificación crediticia.
El país tiene una deuda pública estimada en 735.000 millones de euros, superior al 110 % del producto interior bruto, y un déficit del 5,1 %. La deuda supera el límite del 60 % establecido por la Unión Europea. En las últimas semanas se han registrado huelgas en distintos sectores y un repunte de la tensión social, en un contexto de debate sobre los recortes.
Si no se alcanza un acuerdo sobre el presupuesto de 2027, Bélgica recurrirá al sistema de asignaciones mensuales provisionales, al menos durante los primeros meses del año. El mecanismo permite utilizar cada mes una doceava parte de las partidas presupuestadas el año anterior y ya se aplicó durante el ejercicio actual. De Wever advirtió ante el Parlamento que esa salida supondría un fracaso para el Gobierno. El líder de Les Engagés y ministro de Exteriores, Maxime Prévot, se ha mostrado dispuesto a volver a negociar y ha defendido la necesidad de aprobar cuanto antes un presupuesto justo y creíble. Desde la oposición, el socialdemócrata francófono Paul Magnet pidió un cambio de rumbo, mientras que la presidenta de DéFI, Sophie Rohonyi, reprochó a los partidos de la coalición que haya hecho falta la intervención del rey para que se comprometan a asumir sus responsabilidades y llegar a acuerdos.