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El submarino S‑81 Isaac Peral hunde el patrullero Infanta Elena en ejercicio naval
La maniobra se realizó en el ejercicio SINKEX 26, destacando la capacidad del submarino.
Publicado: 4 de noviembre de 2026, 15:45
El submarino S-81 ‘Isaac Peral’ ha logrado hundir al antiguo patrullero ‘Infanta Elena’ durante el ejercicio naval conocido como SINKEX 26. Este ejercicio, que se llevó a cabo en aguas del océano Atlántico, ha servido para evaluar el armamento de la Armada española a través del lanzamiento de torpedos en condiciones muy próximas a las de combate.
El hundimiento del Infanta Elena marca un hito para la Armada, ya que es la primera vez que el S-81 utiliza un torpedo filoguiado para impactar exitosamente en un objetivo. Este tipo de torpedo está conectado mediante un cable de fibra óptica, lo que permite un control preciso durante el lanzamiento. Durante las maniobras, el S-81 se integró con otros buques y aeronaves, incluyendo las fragatas ‘Cristóbal Colón’ y ‘Navarra’, el buque multipropósito ‘Carnota’, el buque de acción marítima ‘Relámpago’, y varios aviones Harrier y un dron Scan Eagle, lo que demuestra la capacidad de operar conjuntamente en situaciones de combate.
La Armada ha indicado que la acción no solo prueba la efectividad del S-81 en condiciones reales, sino que también resalta la importancia de la disuasión estratégica que representan los submarinos, cuya capacidad para operar de manera discreta y letal es vital para garantizar la seguridad nacional. En este sentido, la Armada enfatiza que el verdadero valor de un submarino radica no solo en su poder destructivo, sino en la certeza de su presencia silenciosa en aguas estratégicas.
Antes del ejercicio SINKEX 26, el patrullero hundido fue completamente descontaminado, lo que garantiza que no hubo daño al medio ambiente durante el proceso. Esta descontaminación incluyó la extracción de combustibles y aceites del buque. Además, se activaron protocolos de vigilancia para proteger a cetáceos y otras especies durante la realización de las maniobras, mostrando un compromiso con la conservación del entorno marino.
El comandante de la 41.a Escuadrilla de Escoltas, el capitán de navío Rafael Mira Calvo, dirigió las operaciones desde la fragata ‘Navarra’. La integración de diversas unidades navales y aéreas ha permitido poner a prueba la capacidad de la Armada para realizar operaciones complejas, reflejando así una rigurosa preparación por parte de las dotaciones y pilotos involucrados. Esta fase del entrenamiento es clave para la defensa de España y los compromisos internacionales adquiridos con los aliados.
El hundimiento del Infanta Elena marca un hito para la Armada, ya que es la primera vez que el S-81 utiliza un torpedo filoguiado para impactar exitosamente en un objetivo. Este tipo de torpedo está conectado mediante un cable de fibra óptica, lo que permite un control preciso durante el lanzamiento. Durante las maniobras, el S-81 se integró con otros buques y aeronaves, incluyendo las fragatas ‘Cristóbal Colón’ y ‘Navarra’, el buque multipropósito ‘Carnota’, el buque de acción marítima ‘Relámpago’, y varios aviones Harrier y un dron Scan Eagle, lo que demuestra la capacidad de operar conjuntamente en situaciones de combate.
La Armada ha indicado que la acción no solo prueba la efectividad del S-81 en condiciones reales, sino que también resalta la importancia de la disuasión estratégica que representan los submarinos, cuya capacidad para operar de manera discreta y letal es vital para garantizar la seguridad nacional. En este sentido, la Armada enfatiza que el verdadero valor de un submarino radica no solo en su poder destructivo, sino en la certeza de su presencia silenciosa en aguas estratégicas.
Antes del ejercicio SINKEX 26, el patrullero hundido fue completamente descontaminado, lo que garantiza que no hubo daño al medio ambiente durante el proceso. Esta descontaminación incluyó la extracción de combustibles y aceites del buque. Además, se activaron protocolos de vigilancia para proteger a cetáceos y otras especies durante la realización de las maniobras, mostrando un compromiso con la conservación del entorno marino.
El comandante de la 41.a Escuadrilla de Escoltas, el capitán de navío Rafael Mira Calvo, dirigió las operaciones desde la fragata ‘Navarra’. La integración de diversas unidades navales y aéreas ha permitido poner a prueba la capacidad de la Armada para realizar operaciones complejas, reflejando así una rigurosa preparación por parte de las dotaciones y pilotos involucrados. Esta fase del entrenamiento es clave para la defensa de España y los compromisos internacionales adquiridos con los aliados.