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Fallece Miquel Navarro, destacado escultor valenciano, a los 81 años

El artista, referente de la Nueva Escultura Española, dejó un legado en museos internacionales.

Publicado: 1 de noviembre de 2026, 19:32

Miquel Navarro, un prominente escultor y pintor valenciano, ha fallecido a los 81 años en su domicilio en Mislata, su localidad natal. Su muerte ha conmovido al mundo del arte y ha suscitado el luto de su comunidad, con el Ayuntamiento de Mislata decretando tres días de duelo oficial. Navarro es reconocido como uno de los más importantes exponentes de la Nueva Escultura Española, conocido por su singular enfoque al plasmar la ciudad como un paisaje escultórico.

Nacido en 1945, Navarro se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en Valencia. Comenzó su carrera como pintor, pero a partir de 1972 se dedicó por completo a la escultura, desarrollando un estilo que fusiona escultura y arquitectura. Su obra a menudo presenta ciudades imaginarias, compuestas por elementos escultóricos que evocan entornos urbanos y reflejan la configuración y transformación de la vida en la metrópoli.

La carrera de Navarro despegó internacionalmente en 1980, cuando participó en la exposición "New Images from Spain" en el Museo Guggenheim de Nueva York. Desde entonces, su obra ha sido exhibida en reconocidas instituciones como el Centre Pompidou de París, el Museo Reina Sofía de Madrid y el IVAM de Valencia, donde se encuentra una importante colección de sus trabajos. Su legado artístico incluye figuras emblemáticas como "La Pantera Rosa", una fuente monumental que se ha convertido en un ícono de Valencia.

A lo largo de su trayectoria, Navarro ganó numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1986, el Premio Nacional de la Asociación de Críticos de Arte en 1995, y la Distinción al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana en 2002. En 2008, se convirtió en miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En los últimos años, Navarro se dedicó a completar su sueño de abrir la Casa-Taller de la Fundación Miquel Navarro en Mislata, un espacio diseñado para conservar y mostrar su obra, que inauguró apenas meses antes de su fallecimiento. Durante su vida, Navarro enfatizó la importancia de mantener una conexión con sus raíces y su ciudad, reflejando en su arte la relación con el entorno urbano que lo vio crecer.

Su fallecimiento ha dejado un vacío en el mundo artístico, donde su influencia perdurará. Sus obras, que exploran temas de paisaje, identidad y memoria, seguirán siendo estudiadas y apreciadas por futuras generaciones. El impacto de su trabajo en la cultura española y, especialmente, en la valenciana, es incuestionable, dejando una huella imborrable que enriquecerá la discusión sobre el arte contemporáneo.