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Fin de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental genera incertidumbre regional
La desaparición de la Minurso puede escalar el conflicto entre Marruecos y el Polisario.
Publicado: 4 de noviembre de 2026, 15:45
El 31 de octubre de 2026, la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) dejó de existir oficialmente tras la falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad, donde un veto cruzado entre Estados Unidos y Rusia complicó la extensión de su mandato. La misión, establecida en 1991, se encargaba de supervisar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, así como de preparar un referéndum sobre el futuro político del Sáhara Occidental, un territorio que ha sido objeto de disputa desde la retirada española en 1975.
La decisión refleja un cambio significativo en el conflicto, que podría derivar en un aumento de la violencia en la región. Las tensiones han comenzado a vislumbrarse, evidenciadas por celebraciones en el territorio saharaui ocupado por Marruecos y la inquietud expresada por el Frente Polisario. A medida que la Minurso es desmantelada, se prevé que unos 160 observadores militares y cerca de 180 empleados civiles sean repatriados, junto con el cierre de 13 bases.
Desde la perspectiva de Marruecos, este evento puede ser visto como una oportunidad para reforzar su control en la región y posiblemente escalar el conflicto con el Polisario. Diputados en el Parlamento marroquí han descrito la situación actual como "decisiva", insinuando que podría ser un momento para avanzar en sus intereses sobre el territorio. Se teme que Marruecos pueda aprovechar la ausencia de la Minurso para realizar incursiones en las áreas controladas por el Polisario, generando una escalada militar. Por otro lado, el Polisario ha indicado que podría responder a cualquier intento de agresión.
El contexto internacional también juega un papel crucial en el desarrollo de esta situación. La ONU ha alertado sobre el riesgo de que el vacío dejado por la Minurso sea explotado por grupos yihadistas en la región, lo que podría desestabilizar aún más a un Magreb ya frágil. La salida de la Minurso ha suscitado preocupaciones sobre la escalada del conflicto no solo entre las partes directamente implicadas, sino también en relación a Argelia, que ha mostrado un interés en el bienestar de los saharauis y su movimiento independentista.
Antonio Guterres, secretario general de la ONU, ha expresado su preocupación por el fin de esta misión, señalando que no debe ser interpretado como la renuncia del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. El futuro del Sáhara Occidental es incierto, dado que su situación seguirá siendo analizada por la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, esta reunión no reactivará la Minurso ni indudablemente conducirá a una resolución vinculante.
La situación se complica aún más dado que el Sáhara Occidental se mantiene en la lista de territorios no autónomos de la ONU, lo que recalca la necesidad de un proceso de descolonización que aún está pendiente. El Polisario ha manifestado que cualquier movimiento que busque perjudicar la paz en la región no será tolerado y que apela a las fuerzas internacionales a intervenir en la zona para garantizar el respeto a los derechos del pueblo saharaui.
En resumen, el cierre de la Minurso marca no solo el final de una era de vigilancia internacional sobre el Sáhara Occidental, sino que también deja un vacío que podría insinuar un incremento en las tensiones entre Marruecos y el Frente Polisario, en un conflicto que se remonta a décadas y que ha costado numerosas vidas y ha producido un escenario de gran inestabilidad en el norte de África.
La decisión refleja un cambio significativo en el conflicto, que podría derivar en un aumento de la violencia en la región. Las tensiones han comenzado a vislumbrarse, evidenciadas por celebraciones en el territorio saharaui ocupado por Marruecos y la inquietud expresada por el Frente Polisario. A medida que la Minurso es desmantelada, se prevé que unos 160 observadores militares y cerca de 180 empleados civiles sean repatriados, junto con el cierre de 13 bases.
Desde la perspectiva de Marruecos, este evento puede ser visto como una oportunidad para reforzar su control en la región y posiblemente escalar el conflicto con el Polisario. Diputados en el Parlamento marroquí han descrito la situación actual como "decisiva", insinuando que podría ser un momento para avanzar en sus intereses sobre el territorio. Se teme que Marruecos pueda aprovechar la ausencia de la Minurso para realizar incursiones en las áreas controladas por el Polisario, generando una escalada militar. Por otro lado, el Polisario ha indicado que podría responder a cualquier intento de agresión.
El contexto internacional también juega un papel crucial en el desarrollo de esta situación. La ONU ha alertado sobre el riesgo de que el vacío dejado por la Minurso sea explotado por grupos yihadistas en la región, lo que podría desestabilizar aún más a un Magreb ya frágil. La salida de la Minurso ha suscitado preocupaciones sobre la escalada del conflicto no solo entre las partes directamente implicadas, sino también en relación a Argelia, que ha mostrado un interés en el bienestar de los saharauis y su movimiento independentista.
Antonio Guterres, secretario general de la ONU, ha expresado su preocupación por el fin de esta misión, señalando que no debe ser interpretado como la renuncia del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. El futuro del Sáhara Occidental es incierto, dado que su situación seguirá siendo analizada por la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, esta reunión no reactivará la Minurso ni indudablemente conducirá a una resolución vinculante.
La situación se complica aún más dado que el Sáhara Occidental se mantiene en la lista de territorios no autónomos de la ONU, lo que recalca la necesidad de un proceso de descolonización que aún está pendiente. El Polisario ha manifestado que cualquier movimiento que busque perjudicar la paz en la región no será tolerado y que apela a las fuerzas internacionales a intervenir en la zona para garantizar el respeto a los derechos del pueblo saharaui.
En resumen, el cierre de la Minurso marca no solo el final de una era de vigilancia internacional sobre el Sáhara Occidental, sino que también deja un vacío que podría insinuar un incremento en las tensiones entre Marruecos y el Frente Polisario, en un conflicto que se remonta a décadas y que ha costado numerosas vidas y ha producido un escenario de gran inestabilidad en el norte de África.
Cómo ha evolucionado esta historia
2 capítulos, del más antiguo al más reciente.
- La ONU inicia el desmantelamiento de su misión en el Sáhara Occidental tras expirar su mandato
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- · 3 días después
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