InternacionalContrastada con 3 fuentes
Progresista 50.5%Conservador 49.5%
La victoria demócrata en las 'midterms' reabre el debate sobre la ayuda a Israel
Trump anunció el fin de unos fondos anuales de unos 4.000 millones de dólares, mientras crece la presión en el Congreso para revisar el apoyo a Israel.
Publicado: 6 de noviembre de 2026, 08:32
La victoria demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos ha puesto en cuestión el apoyo político y económico a Israel. Los demócratas se han hecho con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y podrán presionar para limitar la ayuda militar y exigir que se aplique la legislación estadounidense. Sin embargo, para sacar adelante algunas medidas necesitarían apoyos republicanos, ya que no cuentan con votos suficientes para superar un veto presidencial. La nueva mayoría entrará en funciones en enero.
Donald Trump anunció el mismo día de la votación que Washington dejará de pagar a Israel cerca de 4.000 millones de dólares anuales en ayuda militar. Afirmó que había llegado a un acuerdo con Benjamin Netanyahu y situó el final de los pagos a finales de año; La Vanguardia añadió que se mantendría la venta de armas. Netanyahu no había confirmado ni desmentido el acuerdo, según El Español. El anuncio tampoco aclaró cómo se interrumpiría la financiación: el memorando vigente, firmado durante la presidencia de Barack Obama, garantiza 3.800 millones de dólares anuales hasta septiembre de 2028, y corresponde al Congreso aprobar o retirar esos fondos. Thomas Warrick, del Atlantic Council, considera que la cancelación podría completarse a lo largo de 2027. Ara, por su parte, describió el anuncio como una congelación de 4.000 millones y puso en duda que Trump fuera a cumplirla o no buscara otros canales para mantener el apoyo.
La campaña ha evidenciado el avance de las críticas a Israel entre algunos votantes estadounidenses, en particular por la ofensiva en Gaza —a la que una de las informaciones atribuye casi 75.000 muertos en tres años— y por la política de Trump respecto a Irán, que, según La Vanguardia, ha contribuido a elevar los precios del petróleo. El vicepresidente J. D. Vance vinculó en X la derrota republicana con la guerra y con la relación de Estados Unidos con Israel. Trump admitió que ese análisis era “en gran parte cierto”, aunque sostuvo que no habría actuado de otra manera en su ofensiva en el golfo Pérsico. El presidente israelí, Isaac Herzog, dijo que esos sentimientos estaban presentes en Estados Unidos y defendió que Israel había intentado mantener una relación bipartidista.
Abdul El-Sayed, médico hijo de inmigrantes egipcios y defensor de la sanidad pública, ganó un escaño por Michigan tras hacer campaña contra la ayuda estadounidense a Israel. Se convertirá en el primer senador musulmán del país. Su candidatura conectó con votantes jóvenes y musulmanes de un estado con una importante comunidad de origen árabe; también obtuvo apoyo en barrios de las afueras de Detroit con población judía. Una encuesta de Jewish Majority, organización proisraelí, indicó que el 60% de los judíos de Michigan votó por él. Ara habla de 40 millones de dólares invertidos por AIPAC para intentar impedir su elección, mientras que El Español cifra en unos 30 millones el gasto del comité electoral del grupo en las primarias.
La oposición a la ayuda militar también se expresó en un vídeo de campaña y en propuestas dentro del Partido Demócrata. El congresista Ro Khanna anunció que “cero ayuda a Israel” formará parte de la agenda de su partido. Según una encuesta de Pew citada por El Español, el 60% de los estadounidenses tenía una opinión desfavorable de Israel, frente al 42% en 2022, y el 59% desconfiaba de Netanyahu. Un sondeo de Quinnipiac situó en el 48% la proporción de votantes que considera excesivo el apoyo estadounidense a Israel, porcentaje que alcanza el 66% entre los demócratas; en 2017 eran, respectivamente, el 16% y el 20%. Una encuesta citada por J. D. Vance señalaba, además, que entre los votantes de Trump que pasaron a los demócratas figuraban quienes pedían acabar con el conflicto, frenar la inflación, priorizar a Estados Unidos y cambiar la relación con Israel.
El resultado estadounidense llega en una semana de incertidumbre política para Netanyahu. En las elecciones israelíes del 27 de octubre, el Likud obtuvo 27 escaños, pero el bloque que sostenía al primer ministro se quedó en 53, por debajo de los 61 necesarios para la mayoría y de los 64 que logró en 2022. Yashar, el partido de Gadi Eisenkot, consiguió 21; junto con las listas de Naftali Bennett y Yair Lapid, Yair Golan y Avigdor Liberman, la oposición suma 48. Los partidos árabes obtuvieron 19 escaños. Tras las consultas concluidas el jueves, 67 parlamentarios recomendaron a Eisenkot para formar gobierno y 46 a Netanyahu. Herzog debe decidir antes del 11 de noviembre a quién encarga la tarea; el elegido dispondrá de 28 días, prorrogables a 42. La nueva Knéset se constituirá el 10 de noviembre.
La posibilidad de un gobierno encabezado por Eisenkot depende en parte de los partidos árabes: Ra’am, con ocho escaños, y la Lista Conjunta, con once, lo han recomendado, aunque esta última no prevé entrar en el Ejecutivo. Liberman ha descartado apoyar una coalición en minoría que dependa de esos partidos. También se mantienen las diferencias sobre las exenciones del servicio militar para estudiantes de escuelas talmúdicas: Judaísmo Unido de la Torá, con siete escaños, no recomendó a ningún candidato después de que Netanyahu no aprobara la ley que reclamaba, a diferencia de Shas. Eisenkot, por su parte, exige a Ra’am aceptar el objetivo de acabar con Hamás, una condición que su líder, Mansour Abbas, no ha asumido plenamente.
Netanyahu continúa en funciones, pero la oposición quiere reemplazar al presidente de la Knéset, del Likud, y promover una comisión estatal sobre el ataque del 7 de octubre, que el primer ministro rechaza. Además, sigue acusado de soborno, fraude y abuso de confianza; desde noviembre de 2024 pesa sobre él una orden de detención de la Corte Penal Internacional. El Español también recuerda sus enfrentamientos con el Tribunal Supremo por la reforma judicial y con la cúpula de seguridad, así como la destitución del ministro de Defensa Yoav Gallant en plena guerra. El anuncio de Trump agravó la presión sobre Netanyahu: Eisenkot dijo que “ya no se puede confiar en él”, y el dirigente opositor Yair Lapid sostuvo que Israel “no puede permitirse” que siga en el cargo. La investigadora Elisa Ewers, del Council on Foreign Relations, considera que los demócratas impulsarán límites a la ayuda militar y, en el mejor de los casos, propondrán reforzar la diplomacia; no descartó que todo ello acabara en un choque si el Congreso utiliza el proceso de aprobación presupuestaria para imponer restricciones a la política en Oriente Próximo.
Donald Trump anunció el mismo día de la votación que Washington dejará de pagar a Israel cerca de 4.000 millones de dólares anuales en ayuda militar. Afirmó que había llegado a un acuerdo con Benjamin Netanyahu y situó el final de los pagos a finales de año; La Vanguardia añadió que se mantendría la venta de armas. Netanyahu no había confirmado ni desmentido el acuerdo, según El Español. El anuncio tampoco aclaró cómo se interrumpiría la financiación: el memorando vigente, firmado durante la presidencia de Barack Obama, garantiza 3.800 millones de dólares anuales hasta septiembre de 2028, y corresponde al Congreso aprobar o retirar esos fondos. Thomas Warrick, del Atlantic Council, considera que la cancelación podría completarse a lo largo de 2027. Ara, por su parte, describió el anuncio como una congelación de 4.000 millones y puso en duda que Trump fuera a cumplirla o no buscara otros canales para mantener el apoyo.
La campaña ha evidenciado el avance de las críticas a Israel entre algunos votantes estadounidenses, en particular por la ofensiva en Gaza —a la que una de las informaciones atribuye casi 75.000 muertos en tres años— y por la política de Trump respecto a Irán, que, según La Vanguardia, ha contribuido a elevar los precios del petróleo. El vicepresidente J. D. Vance vinculó en X la derrota republicana con la guerra y con la relación de Estados Unidos con Israel. Trump admitió que ese análisis era “en gran parte cierto”, aunque sostuvo que no habría actuado de otra manera en su ofensiva en el golfo Pérsico. El presidente israelí, Isaac Herzog, dijo que esos sentimientos estaban presentes en Estados Unidos y defendió que Israel había intentado mantener una relación bipartidista.
Abdul El-Sayed, médico hijo de inmigrantes egipcios y defensor de la sanidad pública, ganó un escaño por Michigan tras hacer campaña contra la ayuda estadounidense a Israel. Se convertirá en el primer senador musulmán del país. Su candidatura conectó con votantes jóvenes y musulmanes de un estado con una importante comunidad de origen árabe; también obtuvo apoyo en barrios de las afueras de Detroit con población judía. Una encuesta de Jewish Majority, organización proisraelí, indicó que el 60% de los judíos de Michigan votó por él. Ara habla de 40 millones de dólares invertidos por AIPAC para intentar impedir su elección, mientras que El Español cifra en unos 30 millones el gasto del comité electoral del grupo en las primarias.
La oposición a la ayuda militar también se expresó en un vídeo de campaña y en propuestas dentro del Partido Demócrata. El congresista Ro Khanna anunció que “cero ayuda a Israel” formará parte de la agenda de su partido. Según una encuesta de Pew citada por El Español, el 60% de los estadounidenses tenía una opinión desfavorable de Israel, frente al 42% en 2022, y el 59% desconfiaba de Netanyahu. Un sondeo de Quinnipiac situó en el 48% la proporción de votantes que considera excesivo el apoyo estadounidense a Israel, porcentaje que alcanza el 66% entre los demócratas; en 2017 eran, respectivamente, el 16% y el 20%. Una encuesta citada por J. D. Vance señalaba, además, que entre los votantes de Trump que pasaron a los demócratas figuraban quienes pedían acabar con el conflicto, frenar la inflación, priorizar a Estados Unidos y cambiar la relación con Israel.
El resultado estadounidense llega en una semana de incertidumbre política para Netanyahu. En las elecciones israelíes del 27 de octubre, el Likud obtuvo 27 escaños, pero el bloque que sostenía al primer ministro se quedó en 53, por debajo de los 61 necesarios para la mayoría y de los 64 que logró en 2022. Yashar, el partido de Gadi Eisenkot, consiguió 21; junto con las listas de Naftali Bennett y Yair Lapid, Yair Golan y Avigdor Liberman, la oposición suma 48. Los partidos árabes obtuvieron 19 escaños. Tras las consultas concluidas el jueves, 67 parlamentarios recomendaron a Eisenkot para formar gobierno y 46 a Netanyahu. Herzog debe decidir antes del 11 de noviembre a quién encarga la tarea; el elegido dispondrá de 28 días, prorrogables a 42. La nueva Knéset se constituirá el 10 de noviembre.
La posibilidad de un gobierno encabezado por Eisenkot depende en parte de los partidos árabes: Ra’am, con ocho escaños, y la Lista Conjunta, con once, lo han recomendado, aunque esta última no prevé entrar en el Ejecutivo. Liberman ha descartado apoyar una coalición en minoría que dependa de esos partidos. También se mantienen las diferencias sobre las exenciones del servicio militar para estudiantes de escuelas talmúdicas: Judaísmo Unido de la Torá, con siete escaños, no recomendó a ningún candidato después de que Netanyahu no aprobara la ley que reclamaba, a diferencia de Shas. Eisenkot, por su parte, exige a Ra’am aceptar el objetivo de acabar con Hamás, una condición que su líder, Mansour Abbas, no ha asumido plenamente.
Netanyahu continúa en funciones, pero la oposición quiere reemplazar al presidente de la Knéset, del Likud, y promover una comisión estatal sobre el ataque del 7 de octubre, que el primer ministro rechaza. Además, sigue acusado de soborno, fraude y abuso de confianza; desde noviembre de 2024 pesa sobre él una orden de detención de la Corte Penal Internacional. El Español también recuerda sus enfrentamientos con el Tribunal Supremo por la reforma judicial y con la cúpula de seguridad, así como la destitución del ministro de Defensa Yoav Gallant en plena guerra. El anuncio de Trump agravó la presión sobre Netanyahu: Eisenkot dijo que “ya no se puede confiar en él”, y el dirigente opositor Yair Lapid sostuvo que Israel “no puede permitirse” que siga en el cargo. La investigadora Elisa Ewers, del Council on Foreign Relations, considera que los demócratas impulsarán límites a la ayuda militar y, en el mejor de los casos, propondrán reforzar la diplomacia; no descartó que todo ello acabara en un choque si el Congreso utiliza el proceso de aprobación presupuestaria para imponer restricciones a la política en Oriente Próximo.
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- Trump anuncia el fin del apoyo militar a Israel a finales de 2026
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- · 2 días después
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