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Trump sustituye a Susie Wiles por Stephen Miller como jefe de Gabinete

El relevo se hará efectivo el 9 de noviembre, después de que los republicanos perdieran las dos cámaras del Congreso en las elecciones de mitad de mandato.

Publicado: 7 de noviembre de 2026, 07:42

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes la sustitución de su jefa de Gabinete, Susie Wiles, por Stephen Miller, hasta ahora subjefe de Gabinete y uno de los principales responsables de su política migratoria. Miller asumirá el puesto el lunes 9 de noviembre.

El anuncio, publicado en Truth Social, llegó tres días después de la derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato, en las que los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y el Senado. Es el primer cambio de personal de alto nivel en la Casa Blanca desde los comicios.

Trump describió a Miller como uno de sus asesores de mayor confianza, agradeció el trabajo de Wiles y anunció que se incorporará a la Operación Política de Trump, una organización dedicada a gestionar fondos para campañas electorales. No precisó cuáles serán sus nuevas funciones. Preguntado después por el relevo, el presidente dijo que quería hacer un cambio y destacó que Miller había estado a su lado desde el principio.

Según fuentes de la Casa Blanca, Wiles presentó su dimisión el jueves por la noche. En un mensaje en X, anunció que el viernes era su último día en el cargo, agradeció el trabajo de sus colaboradores y reivindicó los logros de la Administración en la frontera, los impuestos y la economía. También aseguró que su compromiso con el presidente y su misión no cambiaría.

Wiles dirigió la campaña presidencial de Trump en 2024 y se convirtió en enero de 2025 en la primera mujer al frente de la jefatura de Gabinete de la Casa Blanca. Antes había trabajado en campañas republicanas de Florida, entre ellas las de Rick Scott y Ron DeSantis, y en las campañas de Trump en ese estado en 2016 y 2020.

Las fuentes discrepan sobre su edad: Cadena SER y elDiario.es la sitúan en 68 años, mientras que InfoBae, La Vanguardia y La Razón señalan que tiene 69. Wiles hizo público en marzo de 2026 que padecía cáncer de mama y, tras meses de tratamiento, anunció que ya no presentaba evidencia de la enfermedad. Continuó en el puesto durante el tratamiento.

En las semanas anteriores al relevo, Trump y la Casa Blanca habían rechazado las informaciones sobre una posible sustitución y el presidente había expresado públicamente su confianza en ella. Según informaciones de fuentes estadounidenses, Trump había empezado a perder confianza en Wiles y la excluyó de algunas decisiones sobre nombramientos. También se había enfadado con ella tras las elecciones porque le había convencido para autorizar que su comité de acción política invirtiera 400 millones de dólares en campañas republicanas; el presidente dio el visto bueno en septiembre, después de haberse mostrado inicialmente reacio.

En diciembre de 2025, unas entrevistas de Wiles con la revista Vanity Fair generaron atención por sus comentarios sobre miembros de la Administración. Entre otras cosas, afirmó que Trump tenía una personalidad de alcohólico pese a no beber, criticó la gestión de los archivos de Jeffrey Epstein por la entonces fiscal general Pam Bondi y dijo que el vicepresidente, J. D. Vance, había defendido teorías de la conspiración durante aproximadamente una década.

La trayectoria de Miller

Miller, de 41 años, nació en Santa Mónica, California, y estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Duke. Trabajó para la congresista republicana Michele Bachmann y para el entonces senador Jeff Sessions, con quien se opuso a proyectos de reforma migratoria bipartidista en 2013 y 2014. Se incorporó a la campaña de Trump y participó en la redacción de discursos y la preparación de debates; en diciembre de 2016 fue nombrado asesor político principal de la Casa Blanca.

Durante el primer mandato de Trump intervino en medidas como las restricciones de entrada a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana y los intentos de revocar el programa DACA, creado por Barack Obama en 2012 para proteger de la deportación a jóvenes inmigrantes indocumentados. También defendió la política de tolerancia cero aplicada en 2018 en la frontera con México, que separó a miles de menores de sus padres tras cruzar irregularmente la frontera.

En el segundo mandato ha sido una figura central en el diseño y la ejecución de las deportaciones masivas, el endurecimiento de los controles fronterizos y las restricciones al asilo. También ha defendido ampliar las competencias del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, conocido como ICE, para acelerar detenciones y expulsiones. Miller recibió críticas tras los tiroteos mortales de dos manifestantes a manos de agentes de inmigración en Minneapolis en enero, que desencadenaron protestas masivas.

Su influencia se extiende a la seguridad nacional, la política interior, la comunicación, la política exterior y el comercio. Ha defendido una interpretación amplia de las facultades del Ejecutivo, incluso ante enfrentamientos con los tribunales, y ha atacado a jueces contrarios a políticas de Trump. También ha apoyado que Estados Unidos se haga con el control de Groenlandia sin descartar el uso de la fuerza.

Tras la salida de Trump del poder en 2021, Miller cofundó la organización conservadora America First Legal. Su trayectoria también se ha vinculado al Proyecto 2025, un plan de la Heritage Foundation para reestructurar el Gobierno federal y ampliar el poder presidencial. Según fuentes cercanas a Miller, obtuvo el nuevo puesto después de insistir a Trump en que debía dar marcha atrás en la guerra de Irán.

Reacciones y contexto político

El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, calificó a Miller de xenófobo y extremista y dijo que tenía sangre estadounidense en sus manos. El congresista demócrata Robert García, que podría dirigir el Comité de Supervisión de la Cámara, le advirtió de que debería rodearse de abogados.

La excongresista republicana Marjorie Taylor Greene, distanciada de Trump por la guerra de Irán y los archivos de Epstein, sostuvo que Miller ya dirigía de hecho la Casa Blanca y pronosticó una continuidad más extrema de las políticas de la Administración. También afirmó que, al devolver a Wiles a la maquinaria electoral, Trump busca conservar el control del partido y elegir a su sucesor.

La derrota republicana se produjo en un contexto de malestar por el coste de la vida y rechazo a las redadas y deportaciones entre parte del electorado, incluidos votantes latinos. En Texas perdieron el candidato republicano al Senado, Ken Paxton, y el gobernador Greg Abbott. El viernes, el alcalde de Houston, John Whitmire, firmó una orden para reducir la colaboración de la policía local con el ICE.

Tras los comicios también habían circulado versiones sobre posibles cambios en otros puestos, entre ellos los del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Rubio y el Departamento de Estado desmintieron las informaciones sobre una posible salida suya para concurrir a las presidenciales de 2028.

El congresista republicano Thomas Massie anunció el jueves que promovería un proceso de destitución contra Hegseth. El secretario respondió en redes sociales que no funcionaría, y Trump defendió después su trabajo. Vance había señalado la guerra de Irán como la principal razón de la derrota electoral; el miércoles, preguntado por una posible candidatura del vicepresidente, Trump dijo que no sabía si se presentaría.