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Un ciberataque expone datos personales de unos 450.000 ciudadanos de Moldavia
La presidenta Maia Sandu atribuye la filtración a fallos en el diseño y el control de acceso de los sistemas públicos.
Publicado: 7 de noviembre de 2026, 15:47
Un ciberataque contra los sistemas de la Administración de Moldavia ha expuesto datos personales, financieros y médicos de unos 450.000 ciudadanos, según informó el viernes la presidenta del país, Maia Sandu. La información comprometida podría utilizarse para cometer fraudes, aunque la mandataria aseguró que no se han visto afectados los datos de autenticación bancaria.
Entre los datos expuestos figuran nombres y apellidos, información familiar y sanitaria, pensiones, discapacidad, fotografías, permisos de conducir y vehículos en propiedad. Sandu advirtió del riesgo de estafas telefónicas, suplantaciones de identidad y mensajes fraudulentos, y recomendó colgar las llamadas sospechosas y contactar con el banco o la Policía.
La intrusión se produjo entre el 19 y el 23 de octubre. Según datos preliminares de la Agencia de Gobernanza Electrónica, los atacantes realizaron unos 11 millones de solicitudes de acceso y consultaron cerca de un millón de números de identificación personal. El día de mayor actividad fue el 20 de octubre. La institución comenzó a bloquear el acceso el día 23 y los ataques cesaron al día siguiente.
La presidenta explicó que una aplicación con el acceso configurado incorrectamente abrió los registros de al menos diez instituciones. Según su relato, los sistemas comprobaban qué aplicación solicitaba los datos, pero no la identidad del usuario ni su derecho a recibirlos. Además, no existía una alerta automática cuando se superaba una determinada cuota de extracción de información.
El autor del hackeo habría aprovechado esa vulnerabilidad para entrar en el sistema y extraer información que después utilizó para obtener archivos completos con datos personales. Sandu señaló que la causa del incidente era estructural y de gobernanza, y afirmó que la falta de un protocolo de comunicación provocó indecisión en las funciones y las reacciones.
Las primeras informaciones de la prensa local habían situado en unos 750.000 el número de ciudadanos cuyos datos podrían haber quedado en manos de los atacantes. El Consejo de Seguridad Nacional abordó el ataque en su reunión del 6 de noviembre, con el objetivo de reforzar la ciberseguridad estatal y la protección de los servicios digitales gubernamentales.
Sandu no atribuyó este ataque a ningún Estado, aunque señaló que algunos ciberataques forman parte de la guerra híbrida de Rusia contra Europa. Expertos en ciberseguridad han encontrado indicios de una posible participación de piratas vinculados al Gobierno ruso, sin que existan pruebas definitivas. La presidenta reclamó cooperación internacional y acceso compartido a herramientas y conocimientos especializados para hacer frente a ataques generados y dirigidos por redes neuronales.
El incidente se conoce en una semana en la que falsas amenazas de bomba han alterado el tráfico aéreo europeo y han provocado evacuaciones en algunos medios de comunicación. También se han registrado ciberataques contra sistemas de refrigeración de supermercados en varios países europeos y contra bancos de sangre en Francia.
Entre los datos expuestos figuran nombres y apellidos, información familiar y sanitaria, pensiones, discapacidad, fotografías, permisos de conducir y vehículos en propiedad. Sandu advirtió del riesgo de estafas telefónicas, suplantaciones de identidad y mensajes fraudulentos, y recomendó colgar las llamadas sospechosas y contactar con el banco o la Policía.
La intrusión se produjo entre el 19 y el 23 de octubre. Según datos preliminares de la Agencia de Gobernanza Electrónica, los atacantes realizaron unos 11 millones de solicitudes de acceso y consultaron cerca de un millón de números de identificación personal. El día de mayor actividad fue el 20 de octubre. La institución comenzó a bloquear el acceso el día 23 y los ataques cesaron al día siguiente.
La presidenta explicó que una aplicación con el acceso configurado incorrectamente abrió los registros de al menos diez instituciones. Según su relato, los sistemas comprobaban qué aplicación solicitaba los datos, pero no la identidad del usuario ni su derecho a recibirlos. Además, no existía una alerta automática cuando se superaba una determinada cuota de extracción de información.
El autor del hackeo habría aprovechado esa vulnerabilidad para entrar en el sistema y extraer información que después utilizó para obtener archivos completos con datos personales. Sandu señaló que la causa del incidente era estructural y de gobernanza, y afirmó que la falta de un protocolo de comunicación provocó indecisión en las funciones y las reacciones.
Las primeras informaciones de la prensa local habían situado en unos 750.000 el número de ciudadanos cuyos datos podrían haber quedado en manos de los atacantes. El Consejo de Seguridad Nacional abordó el ataque en su reunión del 6 de noviembre, con el objetivo de reforzar la ciberseguridad estatal y la protección de los servicios digitales gubernamentales.
Sandu no atribuyó este ataque a ningún Estado, aunque señaló que algunos ciberataques forman parte de la guerra híbrida de Rusia contra Europa. Expertos en ciberseguridad han encontrado indicios de una posible participación de piratas vinculados al Gobierno ruso, sin que existan pruebas definitivas. La presidenta reclamó cooperación internacional y acceso compartido a herramientas y conocimientos especializados para hacer frente a ataques generados y dirigidos por redes neuronales.
El incidente se conoce en una semana en la que falsas amenazas de bomba han alterado el tráfico aéreo europeo y han provocado evacuaciones en algunos medios de comunicación. También se han registrado ciberataques contra sistemas de refrigeración de supermercados en varios países europeos y contra bancos de sangre en Francia.